Pasión por aprender, pasión por crear

Estamos desencantados. Como seres humanos, en la actualidad hemos perdido el rumbo de aquello que nos apasiona. Metidos en la ansiedad, con problemas de tensión y enfermedades de toda índole, no somos felices con lo que estamos haciendo.

Y mucho menos, nos queda tiempo para aquello que nos encanta. ¿Pensamos alguna vez cuántas cosas que nos encantan, hemos dejado de hacer a lo largo de nuestra vida? Cuando decimos que no tenemos tiempo, estamos declarando abiertamente, que no tenemos energía. Que estamos agotados. Imaginemos ahora lo siguiente. Si en ese momento en el que estamos sin fuerzas, alguien nos invitase a un viaje soñado a un paraíso idílico, de inmediato arreglaríamos nuestras cosas para poder asistir a ese viaje. ¡Se rompería el hechizo acerca del tiempo que nos mantenía hipnotizados! ¡Tenemos tiempo otra vez! Hasta pensaríamos que una fuerza sobrenatural nos ayudó. Nos daríamos cuenta de que, eso que llamamos “la realidad”, no funciona para nadie. Nos tensiona hasta tal punto, que olvidamos vivir nuestra propia vida con libre albedrío, siguiendo lo que más nos encanta. No es cuestión de riqueza o pobreza, es cuestión de energía. Y la energía no se compra con dinero, se la obtiene mediante nuestra práctica personal. O sea que, cuando el entusiasmo se recupera, la pasión por vivir se activa, a la vez que el tiempo (o sea nuestra energía) se encarrila nuevamente hacia nuestras manos. Hemos recuperado el poder sobre el tiempo que nos habían escamoteado estando distraídos y muy ingenuamente ocupados. Hemos recuperado el manejo de nuestra energía personal. A través de este cambio, vamos a poder recuperar nuestra energía personal y el encanto que produce, el ocuparnos nosotros mismos, día tras día, de nuestra energía particular. Encanto que se asemeja a esos momentos en los cuales no necesitamos hablar con quien esté cerca nuestro, porque nuestra comunicación se basa en la mirada, y con ella nos entendemos sin hablar. O también parecido a aquel instante de magia en el que un nuevo ser se suma a la familia y nos desbordamos de plenitud al ver su encanto. Esos son los momentos valiosos, los auténticamente genuinos y eternos. Si bien esto lo sabemos, al menos desde lo intelectual, la misma velocidad en la que nos movemos, no nos deja maniobrar en la dirección de nuestros sueños, de aquello que nos apasiona. Esta decisión es un comienzo. Rompemos la inercia y comenzamos el camino de regreso a nuestro hogar. Nos enseñará a ver el reiki con una mirada fresca, renovada y libre de fanatismos. El ser lucido nos dice que, en la vida no pasa como en el fútbol: no hay tiempo de descuento. Que el tiempo no empleado en nuestra propia dignificación, en nuestro propio crecimiento interior, no nos va a ser devuelto más adelante. El tiempo es nuestra energía más preciada. Malgastado ese tiempo, no hay reclamo posible. Nos fue dado para usarlo a voluntad, en aquello que libremente elegimos. Donde va tu atención, va tu energía, es la enseñanza más importante que nos proporciona reiki. La profunda libertad, parte del reconocimiento del estar atentos al aquí y ahora: 80 por ciento de nuestra atención en el presente, 15 por ciento en el futuro, 5 por ciento en el pasado. He ahí la ecuación perfecta a la cual somos llevados por reiki y por este libro en particular. Esta es la fórmula que nos convierte en seres magistrales Creamos, a partir de estar en el presente plenamente atentos, protección para nosotros y nuestras familias, instantes de ayuda hacia los necesitados de energía y esperanza. Pensamientos positivos y generosos hacia los demás dondequiera que nos encontremos. No es necesario que persigamos a los pensamientos negativos, ni siquiera que pongamos la mente en blanco. Sólo, pacientemente, vayamos creando conexiones con los demás, que estén basadas en la bondad sin límites y sin espera de reconocimiento. Al fin y al cabo, en el último instante de nuestra vida, el balance será hecho por nosotros mismos. Nos llevaremos un aplauso sí o sí y será más fuerte cuantas más cosas buenas hayamos tenido oportunidad de dar y no habrá recriminación alguna por las que no hayamos podido tener o hacer. Y si, como dicen, la obligación de producir, anula la pasión de crear, nuestras decisiones, restablecerán nuestra conexión original a la energía que da vida al tiempo. Anclados a ella, nos harán ver con fuerza, que todo puede ser hecho, desde el amor más profundo y deseando crear belleza a cada paso, con cada acto. Continuemos con la siembra. Bienvenidos a este acto de amor que es este: tu momento de vida.

6 comentarios en “Pasión por aprender, pasión por crear

  1. Gracias,gracias,gracias..práctica,práctica,práctica te robo la frase:»el tiempo(o sea nuestra energía)se encarrila nuevamente hacia nuestras manos.Buenísima reflexión

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